Proyectos personalistas dirigidos al fracaso

Vengo observando como las administraciones, particularmente ciertos representantes políticos, se embarcan, y embarcan a las ciudades y regiones que representan, en proyectos que no dejan de ser personalistas o pura propaganda.

Hay un elemento clave en todo evento de éxito que se quiera organizar: La participación de la ciudadanía. Un evento sin el conocimiento y la implicación necesaria por parte de la población, sólo tiene un final posible: El fracaso.

La participación ciudadana es clave en todo proceso que se quiera convertir en éxito, en este aspecto. El conocimiento e implicación de los ciudadanos, de esta manera, se convierte en un elemento vital de cara a la buena imagen que se quiere proyectar.

Todo gran evento debe estar apoyado por 3 grandes grupos:

  1. Las instituciones públicas: No sólo locales, también es necesario implicar a las instituciones comarcales, provinciales y regionales. Si es posible, incluso a las nacionales, ya que puede redundar en beneficio de una amplia zona geográfica y puede ser la base de futuras convocatorias de carácter rotatorio.
  2. Las empresas de la zona: Hay que implicar a los profesionales de la zona para que todos pongan de su parte y el evento se convierta en un atractivo turístico que atraiga a visitantes a los que poder vender nuestros productos y presentar la riqueza de todos nuestros sectores productivos. Además, si son conocedores del sector que se trata en el evento, su participación activa debe serlo desde la gestación del proyecto.
  3. La población: Aunque aparece en tercer lugar, es sin duda el más importante de los tres. La implicación y el conocimiento del evento por parte de los habitantes es vital, ya que son los que más pueden ayudar y orientar a nuestros visitantes, además de su implicación como voluntarios al sentirse parte del proyecto. La implicación desde los inicios es fundamental.

Pero el gran evento no debe ser el comienzo, sino que antes se deben dar unos pasos previos que den firmeza al mismo. La mejor forma de hacerlo es creando acciones o microeventos para ir metiendo el gusanillo a la población. Por ejemplo, la realización de muestras o pequeñas píldoras en diferentes distritos. Dichas muestras deben ir enfocadas a la participación activa del público local y tener unos objetivos.

Mediante la observación, podremos comprobar que grado de implicación e interés se percibe de la población. Una vez que este interés y nivel de implicación sea óptimo, es el momento de plantearse el gran evento por el que tanto tiempo llevamos trabajando, y abordarlo con un óptimo nivel de garantía de éxito.

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